RESPUESTA INMEDIATA

 

PARA PENSAR

Hablar con Dios. Una costumbre y una necesidad tan antigua como el hombre. Desde el momento mismo de la creación Dios estableció un diálogo personal con Adán y él con Dios. La confianza sentida del hombre hacia Dios ha permanecido a lo largo de la humanidad y Dios no ha parado de responder a cada conversación, a cada encuentro, a cada cita que hemos pactado con él.

En tiempos bíblicos Dios habló muchas veces y de muchas formas por medio de los profetas, pero la misma palabra dice que ahora lo hace por medio de Jesucristo. Los profetas tuvieron la experiencia de escuchar la voz audible de Dios y por medio de ellos transmitir el mensaje a su pueblo, pero ahora nosotros, siendo quizá menos que los profetas, tenemos la oportunidad no de escuchar su voz audible, sino de sentirlo dentro de nosotros por medio del Espíritu Santo y de ver su respuesta cada vez que hablamos con él.

Hace apenas unas décadas, era casi imposible lograr comunicación inmediata con alguien. El intento más cercano desarrollado por el italiano Antonio Meucci en 1876 permitió el desarrollo de la comunicación telefónica y las personas comenzamos a establecer diálogos en tiempo real. Luego vinieron nuevos inventos y desarrollos que han logrado nuevos canales de comunicación entre las personas. La humanidad no se detiene en la búsqueda de nuevos y más efectivos sistemas de comunicación.

A pesar del desarrollo tecnológico, la palabra de Dios sigue siendo tan actual como en tiempos de Jesucristo. El “ahora” expresado en Hebreos, no tiene vencimiento. Ahora podemos hablar con Jesucristo, directamente, sin aparatos tecnológicos, sin avanzados sistemas de comunicación. Cada vez que deseemos y busquemos comunicación directa con Dios, tenemos a nuestro alcance el más avanzado desarrollo que pueda existir: la oración. Se activa oprimiendo el botón de la fe, subiendo el volumen de nuestro corazón, conectando los audifonos espirituales y recibiendo la señal de lo alto: Tenemos la respuesta de Dios de manera instantánea, al igual que lo tuvo el primer hombre hace miles de años. El mismo Dios está presente y tiene el mismo interés de escucharte y de responder a tu llamado.

PARA LEER

Muchos pasajes bíblicos nos confirman la efectividad de la oración y la eficacia de llamar a Dios. Toma un tiempo diario durante esta semana, dejando atrás tu teléfono móvil y conectándote a la palabra de Dios.

Hebreos 1: 1-12

Salmo 145:18, 19

Filipenses 4:6, 7

Santiago 4:8

Marcos 11:24

Santiago 2:26

EN LAS PRÓXIMAS ENTREGAS

Terminamos aquí la hermosa serie Hablemos con Dios. La próxima edición aparte de ser la número 100, será el inicio de un nuevo y maravilloso tema que nos acercará más al conocimiento de Dios. Te invitamos a releer nuestras ediciones anteriores.

PARA TERMINAR

En medio de tantas tareas y ocupaciones diarias, cada día contamos con menos tiempo, andamos de aquí para allá en los afanes de la vida, y se nos olvida lo más importante y lo que haría que nuestro día fuere verdaderamente exitoso: el hablar con Dios. Cambia algunos hábitos que tengas y permítete un espacio de conversación con él. Su respuesta será inmediata.

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