Para pensar

Corría la década del 50 cuando el apóstol Pablo escribió una carta a las iglesias de Galacia, actualmente una parte de Turquía. En ella se tocan puntos muy importantes respecto al evangelio, al Espíritu Santo, y a la libertad. En esta carta encontramos el versículo: Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados.

El tema de la libertad es fundamental en el mensaje de Pablo y más cuando sus lectores estaban enfrentando un problema muy complejo: se habían levantado falsos maestros enseñando que la muerte y resurrección de Cristo no era suficiente para alcanzar la salvación, sino que además se debían cumplir los ritos judaicos.

Pablo, asombrado por el cambio repentino de los creyentes, les escribe esta carta para aclararles que la fe en Cristo es el único camino para ser salvos. No hay ley. No hay obras. Solo gracia. Vivir bajo la ley de Moisés y buscar ser justificados por ella no solo era un error sino era caer en esclavitud.

El mensaje de la cruz es un mensaje de libertad. Antes, bajo la ley del pecado y de la muerte, estábamos legalmente condenados a la muerte como consecuencia del pecado. Luego de la cruz, bajo la gracia, hay un camino para recibir por gracia la salvación: la fe en Cristo. Cristo en la cruz nos hizo libres, libres del pecado y de su ley.

El mensaje de Pablo a los cristianos de Galacia, y hoy para nosotros, es claro: Cristo nos ha hecho libres, hemos sido llamados a la libertad. Pero es importante tener en cuenta una anotación que hace Pablo: no usen la libertad para hacer lo que les da la gana; al contrario, con esa libertad sírvanse unos a otros por amor.

Cuando estamos en Cristo vivimos en la libertad del yugo del pecado; no es libertinaje sin límite, en contravía de lo dispuesto por Dios para nosotros. La libertad a la que hemos sido llamados es una libertad de gloria, es una libertad para vivir una vida que agrade a Dios, una vida que sirva a otros. Una vida de amor.

Vivir lejos de Dios es vivir una vida esclava de los deseos, y estos deseos llevan a la perdición. En muchos casos el ser humano no desea hacer lo malo pero una fuerza mayor a sus fuerzas lo lleva por el camino equivocado. Vive esclavo al pecado. Cuando creemos que lo que sucedió en la cruz es suficiente para nuestra salvación, somos libres.

Para leer

Te invitamos a estudiar durante esta semana la palabra de Dios. Cuando escuchamos la voz de Dios nuestra vida aprende a vivir en la libertad.

Salmos 40:17

Salmos 18:2

Romanos 7:6

Romanos 6:22

Gálatas 5:13

Gálatas 5:1

En las próximas entregas

Nos alegra mucho llegar al final de esta serie titulada: Llamados a la libertad. Durante estas cinco entregas hemos tenido la oportunidad de ver cómo Cristo nos ha hecho libres. Desde ya estás invitado a leer nuestra próxima serie.

Para terminar

Somos libres. Cuando creemos en Cristo y en su obra en la cruz podemos experimentar la verdadera libertad. Ya no vivimos bajo la esclavitud del pecado, sino que ahora somos libres para su gloria. Si te sientes amarrado, bajo el yugo del pecado, hoy hay salvación. Te invitamos a que entregues tu vida a Cristo. No olvides que la libertad de Cristo es para servir a otros en amor.

 

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