Para pensar

Movida por el amor, ella preparó todo para ir al encuentro con Jesús. No estaba invitada a la cena. La reunión era privada. Simón, el reconocido fariseo, había invitado a Jesús a una comida en su casa, y la protagonista de esta historia encontró la ocasión precisa para encontrarse con Jesús.

Su trabajo no le había dado una buena fama. Muchos en el pueblo sabían a qué se dedicaba. Cuando caminaba por la calle sentía las miradas de reproche, las miradas que la tildaban de pecadora. Había escuchado hablar de Jesús; había escuchado que Jesús era diferente, que anunciaba un camino de amor entre Dios y los seres humanos. Así que movida por el amor hacia aquel que le podría dar una salida, decidió ir a su encuentro.

Jesús ya estaba en casa de Simón. Todos habían pasado a la mesa. Los comensales se habían recostado en el piso, como era costumbre,  apoyados sobre unos de sus brazos, para poder tomar los alimentos. La cena inició. Y la mujer apareció. Todo fue tan rápido que no hubo momento para impedir semejante interrupción al invitado.

Ella, se postró ante los pies de Jesús. No dijo una sola palabra. Su sentimiento de arrepentimiento y de búsqueda de una salida la llevó a llorar profundamente, y a regar con sus lágrimas los pies de Jesús, con sus cabellos los secaba, con sus labios los besaba. Acto seguido, derramó un frasco de perfume y quienes no se habían percatado de su presencia, sintieron el aroma de un reconocimiento de amor.

Simón, reprochó en su mente a Jesús por no saber qué clase de mujer era aquella. Jesús reprochó directamente a Simón por no haberle atendido como a un invitado digno, lo que sí había hecho la mujer; le contó una historia y le demostró a Simón que a quien mucho se le perdona, mucho ama.

La ley no llevó a esta mujer a hacer lo que hizo, fue el amor. Jesús dijo, hablando de ella, sus pecados le son perdonados porque amó mucho. En Cristo tenemos libertad de toda ley que nos imponga acercarnos a él. Lo hacemos porque le amamos, porque hemos comprendido que nuestra relación no está en el cumplimiento de una ley, sino en una relación de amor.

Para leer

Te invitamos a dedicar unos minutos diarios al estudio de la Biblia.

Juan 3:16

Juan 14:15

1 Juan 3:16

Lucas 7: 36-50

Romanos 13:10

Gálatas 5:6

En las próximas entregas

Nos alegra mucho iniciar una nueva serie de estudio bíblico. En este caso la serie tiene como título Llamados a la Libertad. Te invitamos a vivir en la libertad con que Cristo nos ha hecho libres.

Para terminar

Bajo la gracia, no hay ninguna ley que nos diga qué debemos hacer para acercarnos a Dios. Bajo la gracia estamos libres. El único camino posible es el de la fe, que como dice Pablo, obra por el amor. La protagonista de hoy actuó movida por el amor, no por una ley. ¿Vives una relación de amor con Dios? ¿Ya disfrutas de libertad y del gozo de la libertad? Aún hay tiempo. Ama a Dios.

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