Para leer

Iniciar el evangelio mencionando que Jesús era hijo de Abraham, según la carne, era fundamental para Mateo, pero lo que llama la atención es que en su relato menciona el nombre de cuatro mujeres; y cada una de ellas nos enseña algo hoy:

Tamar. Se casó en dos ocasiones, pero sus esposos por hacer lo malo ante Dios no le dieron un hijo y murieron. Su deseo de ser madre la llevó a hacerse pasar por una mujer de mala fama, al punto de que Judá, quien había quedado viudo estuvo con ella. De su unión nació Fares, quien hace parte de la genealogía de Jesús.

Rahab. Su trabajo no era de buena reputación. Vivía en Jericó, pero fue quien recibió a los espías de Israel cuando estos fueron a la ciudad amurallada y planearon el ataque. Por su obra, el ejército de Israel tuvo misericordia y no pereció igual que todos los de Jericó.

Rut. De nacionalidad moabita, un pueblo pagano que no reconocía a Jehová como el único Dios, pero que ante las circunstancias decidió creer en el Dios de su suegra Noemí. Lo dejó todo, cambió su casa, sus amistades, su pueblo, su Dios, y en su nueva vida encontró un esposo con quien dio a luz a Obed, abuelo del rey David.

Betsabé. Luego de una dramática historia de amor con el rey de Israel, fruto del pecado, quedó en embarazo pero su hijo murió. Su segundo hijo, Salomón, fue el sucesor del rey David, y no hubo en todo el mundo un rey más sabio que él. Aún cuando David ya estaba muy anciano, Betsabé mostró respeto ante el rey y buscó el trono para su hijo.

Cuatro vidas que nunca se encontraron. Cuatro vidas que fueron usadas por Dios de alguna manera precisa. Cuatro vidas que dijeron sí cuando tenían que decirlo, que se arriesgaron aún poniendo en peligro su misma vida y dignidad, que dejaron todo por cambiar. Hoy leemos sus nombres, y su testimonio nos deja muchas lecciones.

Ninguna de ella esperaba quedar en la genealogía de Jesús, pero Mateo las incluye y no es por rellenar espacio. Cada una jugó un papel fundamental en la historia. No importa quien seas, lo que importa es que estés dispuesto a aceptar los retos y las oportunidades que Dios pone frente a tí. Pequeñas cosas pueden transformar muchas vidas.

Para leer

Te invitamos a conocer más acerca de la vida de estas mujeres, además te invitamos a escuchar la voz de Dios. Hay mucho por hacer. Tu vida puede ser un instrumento en las  manos de Dios.

Génesis 38:1-30

Josué 2:1-24

Rut 1:1-22

2 Samuel 12:24

Mateo 1:1-17

Marcos 16:15

En las próximas entregas

Hemos llegado a la quinta entrega de la serie Toda una vida. A lo largo de esta serie hemos meditado acerca de Eliseo, Moisés, Simeón y Ana, y Mateo. Cada uno de estos personajes dejaron un testimonio del que podemos aprender. Continuaremos en la próxima edición con un nuevo personaje de la historia bíblica.

Para terminar

Es posible que tu nombre no termine en los libros de historia, que tu nombre no salga en los medios de comunicación, pero si decides dejarte usar por Dios te convertirás en un instrumento que impacte la vida de otras personas y que dejes huella. ¿Estás listo? ¿Estás lista? Dí sí al llamado de Dios y dedica toda una vida para su gloria.

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