Para pensar

No fue posible escribir un epitafio para su tumba porque no hubo tumba. Murió de 120 años. El pueblo de Israel lloró e hizo luto durante 30 días. Años después, cuando se escribieron sus memorias, se escribiría una descripción tan profunda que deja ver una vida dedicada a para Dios: Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara.

Su relación con Dios fue tan intensa que desde la zarza, donde Moisés escuchó la voz de Dios enviándolo a liberar al pueblo, hasta la cumbre de monte Nebo, donde Dios le mostró la tierra prometida, su relación fue personal, directa, sin intermediarios. Jehová conoció a Moisés cara a cara.

Moisés hizo parte del pacto antiguo. Una vez liberado el pueblo de la esclavitud de Egipto Dios decide ratificar un pacto con su pueblo, un pacto de amor, un pacto de fidelidad, un pacto para siempre. El monte humeaba, y la gloria de Dios se hizo visible. El pueblo observada desde lejos con gran temor, pero Moisés estaba allí, adelante, con un velo en su rostro, experimentando toda la gloria de Dios.

Él recibió de parte del mismo Dios un mandamiento que resume todo el pacto: Yo soy uno, yo soy tu Dios, y me amarás con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. Todo resumido en el amor. Moisés conoció al Dios de amor, al Dios de la fidelidad, de la misericordia, del perdón.

El paso por el mar rojo como por tierra seca, el agua de la roca, el maná que caía del cielo, las codornices que alimentaban a la multitud, los milagros, las sanidades, los juicios; el tabernáculo, ver la gloria de Dios y su compañía en una columna de nube en el día, en una columna de fuego en la noche. Todo ello era conocer y ser conocido.

Moisés mantuvo una relación una relación cercana, íntima, directa con Dios. Cuánta falta nos hace ser conocidos por Dios, hablar con él cara a cara, sentirlo, ver su gloria; hoy, mucho más directa y cercana de lo que fue la experiencia de Moisés. Él lo hizo con un velo en su rostro, pero hoy tenemos libertad completa, el velo ha sido quitado. Ahora podemos conocernos.

Para leer

Te invitamos a apartar algunos minutos cada día para establecer una relación directa con Dios.

Éxodo 19:3

Deuteronomio 34:10

Salmos 90:1

Marcos 12:29-30

Marcos 15:38

2 Corintios 3:13-17

En las próximas entregas

Estamos muy contentos de poder compartir con nuestros lectores la serie Toda una vida. El objetivo central es ver cómo el poder de Dios se ha manifestado en la vida de hombres y mujeres que han estado dispuestos a entregar todo su corazón a Dios. No te pierdas el próximo número.

Para terminar

Jehová conoció a Moisés. Moisés habló con Dios. Hoy podemos, no solo hablar con Dios tal como lo hizo Moisés, hoy podemos tenerlo en nuestro corazón. Cuando un hombre cree en el evangelio, en el nuevo pacto, Dios mismo entra en su vida, nos da un nombre nuevo, nos da una nueva identidad, y nos conoce verdaderamente. ¿Vive Dios en tu corazón? ¿Deseas que él entre en tu vida? Aún hay tiempo.  

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