Para leer

Quien conduce un vehículo sabe que su atención debe estar puesta al frente. Un solo descuido puede costar la vida. Un accidente puede ocurrir en cualquier momento. La mirada al frente, los pies en los pedales respectivos, las manos en el volante. Cada movimiento está ajustado al movimiento del motor.

La vida exige prestar atención. Un solo descuido puede pasar factura. La mirada al frente, el oído atento, el corazón aplicado. Ese el consejo de sabio escritor del libro de los proverbios: aplica tu corazón a la enseñanza. De la misma manera que hay que tener los ojos al frente a la hora de conducir, debemos tener atento el corazón a la enseñanza para poder vivir.

Jesús fue un gran maestro. Sus enseñanzas han traspasado el tiempo y las distancias. El final de una de sus enseñanzas más profundas, la enseñanza de la montaña o el sermón del monte, termina con una ilustración sobre el hombre sabio y el hombre necio.

Jesús finalizó diciendo: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Aplicar el corazón a la enseñanza es hacer lo que escuchamos.

De poco sirve saber y no hacer. La prudencia, la sabiduría, está en escuchar las enseñanzas y ponerlas en práctica. Aplicar el corazón a la enseñanza es llevar los principios y las verdades del cielo en nuestra vida, hacerlas realidad, vivir para su gloria.

Quién no aplica su corazón a la enseñanza es como un hombre insensato. que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Quien escucha a Jesús pero no hace lo que Jesús dice que se debe hacer, es un necio.

Solo nos queda guardar como un tesoro el consejo del proverbista: aplica tu corazón a la enseñanza; solo nos resta escuchar a Jesús y hacer lo que él dice. La sabiduría no está en otro lado que a los pies del maestro, y la hacemos realidad cuando sus palabras se hacen realidad en nuestra vida.

Hemos llegado al final de la serie Invitaciones de la sabiduría. Y la invitación hoy es a aplicar nuestro corazón a la enseñanza, a llevar a la práctica las palabras Jesús.

Para leer

¿Quieres encontrar la mejor enseñanza para así poder aplicar tu corazón y hacerla realidad en tu vida? Te invitamos a dedicar unos minutos al día para estudiar los siguientes pasajes. Dios tiene un mensaje para tu vida.

Proverbios 1:7

Proverbios 10:8

Proverbios 23:12

Mateo 7:24-29

Romanos 15:4

Tito 2:1

En las próximas entregas.

No te puedes perder la siguiente serie titulada Toda una vida. Estamos seguros que el estudio de la palabra de Dios por medio de lecturas que edifican se convierte en agua para el sediento.

Para terminar.

Un descuido puede costarte la vida. No aplicar tu corazón a la enseñanza de Jesús te puede costar la salvación. Hoy hay una gran invitación de la sabiduría: haz lo que Jesús te dice. Jesús te quiere salvar ¿Ya te has arrepentido? Jesús te ama ¿Le amas a él? Estamos a tiempo de ser sabios.

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