El deseo divino

Para pensar

 

Examinemos estos dos pasajes bíblicos y hagamos un contraste entre ellos. El primero nos evidencia lo inútiles que resultan los deseos sin la acción, es una joya del Antiguo Testamento y de mucha ayuda práctica.

Claro que, en un ejercicio sano de autoestima, uno puede considerar haragán a otro, a un conocido: ese Fulano de Tal sí que es un holgazán. Pero sinceramente, hay deseos que se van así, siendo deseos. ¿Y si se empieza a hacer una lista de los tales deseos sin realización y el volumen o la importancia se vuelve abrumadora? Ya no sirve mucho el escudo de la autoestima, ni sirve el ver que Fulano es más holgazán.

Ahora, los deseos de los que estamos hablando, reflejan nuestro carácter. No seáis perezosos en lo que requiere diligencia. No todo requiere diligencia, el haragán podría decir que es diligente en la conservación de energía o en la habilidad de la que hace gala en actividades ociosas, perjudiciales, delictivas o pecaminosas.

En Efesios 4, Pablo habla de la avidez con la que practican los paganos toda clase de impureza, desprovistos de toda sensibilidad moral, alejados de Dios. Hay deseos y diligencia que más bien quisiéramos que no existieran, a fin de tener una sociedad mejor. Pero ¿Cómo hacer, si los deseos son el reflejo de lo que se lleva en el interior?

Tenemos que trasladarnos, mejor, al segundo versículo que estamos estudiando, Romanos 12:11. Se estaba escribiendo a unos creyentes en Jesucristo, de esos que se habían arrepentido, bautizado en el nombre de Jesús para perdón de sus pecados, que vivían en Roma, pero que ahora, aunque fueran ciudadanos romanos, eran ciudadanos del Reino de los Cielos. Con un carácter transformado y, entonces, unos deseos que reflejaban ese carácter.

Con el milagro en la vida obrado por Dios, de alinear nuestras vidas con su voluntad, la instrucción de Pablo es un llamado a gente habilitada para discernir qué sí realmente requiere diligencia, llamado a estar activados con fervor de espíritu a tal punto que los deseos son tan altos y dignos, que llevados a realización con diligencia, son el servicio al Señor.

¿Te gustaría ser transformado por Dios, mejorar el nivel de tus deseos, tener inteligencia superior para saber qué realmente requiere diligencia? Tal vez hayas sido rápido de mente; potente y hábil con tu cuerpo ¿Pero qué tan hábil, fervoroso, eres con tu espíritu?

 

Para leer

 

Te invitamos a la lectura y el estudio de la Biblia, eso te puede hacer sabio para la salvación en Jesucristo

Proverbios 13:4

Efesios 4:17-24

Filipenses 2:12-18

Salmo 90

Mateo 11:12

Romanos 12

 

En las próximas entregas

 

Estamos atendiendo algunas invitaciones de la sabiduría. Se sabe que la ciencia es muy valiosa, que el dinero es importante; pero, la sabiduría, y más, la sabiduría del cielo es aún mayor, porque le da vida a sus poseedores. Esperamos aprender lecciones de sabiduría de Dios con tu compañía.

 

Para terminar

Te invitamos a orar así o en palabras similares, desde tu espíritu, pasando por tu mente y luego tu boca: Señor, examina mi corazón, prueba mis pensamientos, ve si hay en mi camino de perversidad y guíame en el camino eterno.

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