IMITADORES DE CRISTO

PARA PENSAR

Las personas de hoy ven al cristianismo como una religión y piensan que nosotros, los seguidores de Jesús, somos personas “aburridas” y por esta razón muchos no quieren optar por tomar la decisión de seguir a Cristo.

No hay nada más equivocado en esta apreciación. El cristianismo verdadero busca que las personas establezcamos fácilmente una relación personal con Jesucristo, que lo lleguemos a conocer íntimamente y que practiquemos el parecernos a Cristo en su forma de vivir. Jesús no era alguien aburrido, sino una persona feliz y alegre.

Jesús era un hombre de pensamiento profundo, y a pesar de su sabiduría, jamás la arrogancia hacía parte de su vida. Jesús gustaba de compartir con las personas, tenía amigos con quién se divertía y su amor y su fe hacía que las personas en vez de detestarlo, lo amarán. La tristeza o el aburrimiento no hacían parte de su ser. Los primeros creyentes que lo seguían, lo buscaban porque él les transmitía paz, alegría y felicidad.

De tal manera que si eres cristiano o intentas ser imitador de Cristo, en tu persona no debe haber cabida para la tristeza. Es natural que las circunstancias actuales de este mundo hagan debilitar nuestro ánimo, pero recordemos las palabras de Jesús: Yo he vencido al mundo.

 

Estar tristes o angustiados es negar nuestra fe. Si nuestra esperanza está puesta en Cristo, nuestra paz, alegría y felicidad debe estar fundamentada igualmente en él. Muchos pasajes de las escrituras nos invitan a estar alegres, a celebrar la vida, celebrar cada bendición recibida y por consiguiente a andar por el mundo demostrando nuestra tranquilidad de esperar en Jesús.

PARA LEER

Toda la Biblia es un manual esperanzador, una guía del diario vivir, y el lugar dónde encontramos respuesta a toda nuestra existencia. Estudiemos estos pasajes que nos ayudarán a estar tranquilos y confiados en las promesas de Dios.

Juan 16:33

1 Tesalonicenses 5:15-16

Salmos 68:3

Lucas 1, 46-47

2 Crónicas 7:8-10

Jueces 14:10

EN LAS PRÓXIMAS ENTREGAS

Con el inicio de nuestra edición No. 100 iniciamos la serie Celebración con el propósito de agradecer cada paso con Cristo. Se sumaron a esta celebración los 80 años de nuestra iglesia en Colombia y recientemente los 63 años de nuestra Iglesia Central en Bogotá. Cada bendición de Dios es un motivo para celebrar, para estar felices. Una nueva serie titulada “Invitaciones de la sabiduría” nos aguarda, esperamos sigas fiel a nuestras lecturas.

 

PARA TERMINAR…

Jesús es el único que le puede dar alegría a tu corazón. Si Dios vive en ti, es motivo suficiente para que tengas alegría siempre en tu vida. Vive alegre, alabando a Dios, celebrando por cada bendición que él te brinda. Recuerda que los demás ven en ti eso diferente por el cual transmites paz, alegría y esperanza. Finalmente, nos parecemos a Cristo.

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