E Lecciones 66

Frente a las tres cruces había tres mujeres llamadas María, ellas eran: María la madre de Jesús, María de Cleofás y María Magdalena. De las tres cruces a ellas les interesaba una: la de Jesús. Hay más detalles en la Biblia del por qué estaban allí.

Había pocos seguidores de Jesús y la compañía que hacían en estos momentos de extremo dolor estas mujeres y algunos de sus discípulos significaba mucho; incluso hubo oportunidad de que Jesús encargará el cuidado de su madre al discípulo amado.

Su madre estaba frente a la cruz sin estar desesperada. Todo lo contrario, le había visto crecer, ella  animó a otros a creer; como en el día de las bodas de Caná donde Jesús convirtió el agua en vino. Estaba tranquila.

María Magdalena, por su parte, servía a Jesús, por eso estaba allí, con sus compañeras. Ella había sido liberada por Jesús del  tormento de siete demonios; si hubiera vivido en nuestros días es probable que le diagnosticaran alguna clase de trastorno mental, depresivo, pero el Señor le hizo conocer la paz y la salud, por lo cual su vida y sus bienes ahora los gastaba en servir ayudando a otros, agradecida.

Después de la muerte de Jesús, ellas dispuestas como siempre, alistaron especias aromáticas para llevar a ponerle al cuerpo; éstas se ponían sobre el cuerpo de los muertos para contrarrestar el hedor, y expresar su amor. El cuerpo no lo encontraron, el hedor mucho menos, el amor sí…encontraron algo estupendo, Jesús resucitó.

La primera persona a quien apareció Jesús resucitado fue a María Magdalena, como enseñando que Dios se deja encontrar de quien le ama y le busca.

La alegría no la podían contener, una vez más se demostró que seguir a Jesús vale la pena. Ellas fueron y contaron a los otros discípulos la buena nueva: no está en el sepulcro, ha resucitado,- le vimos y hablamos con él, decían.

Días después todos ellos continuaron más unidos que nunca, vieron cuando Jesús ascendió al cielo, estuvieron cuando él los llenó a todos de su Espíritu Santo y descubrieron que lejos de terminar todo en un final trágico; estaban en el inicio de la era en que Jesús vive y llena con su poder a los suyos.

Éstas mujeres nos inspiran a creer en Jesús, aún ante el final más trágico ellas se mantuvieron firmes y en servicio. Demostraron que vale la pena, que en Jesús el triunfo es seguro.

La palabra de Dios es viva, te inspira, deja que llene tu alma.

Continuaremos, si Dios nos permite, con nuestro quinto estudio de mujeres que nos dan lecciones de vida en el Reino de Dios. Es muy valioso contar con tu lectura.

Las tres mujeres nos enseñaron  en esta lección a mantenernos delante de Jesús  aún en medio de gran aflicción. Miremos a Jesús con la misma confianza,  seamos como ellas, testigos de que Cristo vive en nosotros y bendigamos al mundo con nuestro servicio,  siendo un reflejo vivo de si poder, como ellas lo fueron.

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