E Lecciones 64

Era un día soleado y agradable, más bullicioso que de costumbre porque en Filipos había mucho comercio y estaban cerca unas minas de oro. Pablo y sus compañeros que querían alejarse del ruido y dedicarse un tiempo a orar, se alistaron y salieron de la ciudad rumbo hacia el río.

Los planes de Dios eran otros. Cuando llegaron al río había más alboroto, dado que unas mujeres estaban reunidas y tenían una interesante conversación; y los que recién llegaban se unieron a la charla. Pablo y compañía empezaron a hablar a estas mujeres acerca de Jesús, de su muerte, su sepultura y resurrección. Entre ellas había una comerciante especializada en los tintes de prendas para gente distinguida. Se trataba de Lida, oriunda de Tiatira, ciudad especialista en tinturas.

El diálogo se puso intenso, Dios le despertó toda la atención a Lida para que escuchara con atención el mensaje de Pablo así que preguntaba y analizaba, y volvía a preguntar. Ya de antes Lida tenía una actitud de respeto y reconocimiento a Dios, ella adoraba a Dios, pero las cosas que ahora explicaba Pablo le dejaban todo muy claro.

Pablo y sus compañeros se alegraron de ver la obra de Dios. Ellos venían a orar, pero el cambio de planes valía la pena al ver cómo el Señor llegaba con su gracia a Lida y toda su casa. Todos fueron bautizados ese día.

Los apóstoles apreciaban como ésta mujer recibía lo que faltaba en su vida, era una persona fiel, un modelo para su familia que gustosa le imitaba en esa fidelidad a Dios, en esa adoración. Lida sabía que Pablo y sus compañeros sólo estaban de paso, así que se adelantó  para invitarlos a quedarse, al menos, unos días en su casa: si consideran que somos fieles a Dios, hospédense en nuestra casa, les dijo. Se quedaron con su familia unos días.

Ese sábado pudo ser como cualquier otro, unos hombres orando, unas mujeres dialogando junto al río en un día soleado. No fue así, Dios quiso completar lo que le faltaba a una adoradora suya, y a toda su familia.

En adelante, Lida no sólo fue conocida como la exitosa vendedora de púrpura, la que sabía de prendas preciosas, sino por ser conocedora de la obra redentora de Cristo, una mujer fiel, que adoraba a Dios, imitada por su fidelidad al Señor. Quizá en este sencillo día, normal como todos, Dios te está hablando para completar lo que falta a tu vida.

Te invitamos a leer los siguientes pasajes, puedes adorar a Dios entre tanto que lees:

Hemos venido desarrollando la serie piedras preciosas y la próxima entrega, tercera y central, nos permitirá explorar, aprender y aplicar una verdad bíblica. ¡Cuántas mujeres nos inspiran a seguir fieles a Dios! Su labor ha sido de gran estima en la obra del Señor.

Te invitamos a adorar a Dios, el Señor sabe encaminar todas las cosas para que nuestras vidas, por sencillas que parezcan, cobren un verdadero sentido. Así como en la casa de Lida la felicidad inundaba a todos aquel sábado porque el evangelio les llegó en el río, el Señor puede poner hoy a tu vida eso que le está haciendo falta.

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