E Lecciones 62

Entonces se volverán y podrán apreciar la diferencia entre el justo y el pecador, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”

Malaquías 3:18

¿Cómo podrían la justicia y el servicio a Dios ir de la mano? Hay alguien que nos lo ilustra: Jesús.

El que hizo al mundo con su palabra, se hizo hombre. Tenía ocho días de nacido y no podía pronunciar palabra, sólo podía llorar.   Sus padres le hacían circuncidar en cumplimiento del pacto hecho con Abraham: se cumplía justicia.

Años después, Jesús estaba en una fila esperando a ser bautizado por Juan. No tenía que hacer fila, ni ser bautizado. Él es Dios. Pero Jesús se hizo bautizar para cumplir toda justicia.

Estaba próximo a ser entregado a la muerte, la angustia le embargaba; nunca es fácil dar ese paso, con las horas ya no era angustia sino agonía. En esa agonía Jesús oraba: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. El que tenía que ser servido estaba siendo un servidor; siendo inocente, daba su vida para que todos alcanzaran justicia.

Si alguien lee desprevenido podría creer que la oración de Jesús no fue escuchada; le hicieron beber la copa de la muerte. Pero él sí fue escuchado, la copa pasó cuando Jesús resucitó.  Servir a Dios es vivir la frase: no se haga mi voluntad sino la tuya, Señor.

Jesús es un ejemplo de servicio y justicia. Hoy se sigue necesitando manos que hagan la voluntad de Dios, y así  llenen el mundo de Justicia. Se busca quien sirva en su casa para formar en principios y valores; quien prefiera el trabajo honesto antes que el camino del atajo; quien deje la trampa por tener mejores resultados.

Este es el día en que el Señor actúa, te convierte en su especial tesoro, te perdona como al hijo que le sirve, te capacita para que le seas fiel; te libra de aquel día en que el mundo insostenible de maldad colapsará y rendirá cuentas de su violencia.

Veamos la diferencia, vivamos la diferencia, seamos imitadores de Cristo, el modelo perfecto de justicia y servicio.

Si quieres, puedes leer en voz alta y compartir con un amigo o con tu familia


La próxima serie tendrá como título: Piedras preciosas y esperamos contar más que con tu lectura, con tu participación.

Te invitamos a aprovechar este momento en el que Dios  nos permite convertirnos en su especial tesoro, servidores de la justicia, hacedores de la voluntad de Dios. Te invitamos a tener una charla con Jesús a este respecto, pregúntale cómo podrías hacer esto mejor.

Versión para descargar / Regresar