E Lecciones 060

La verdad, la justicia, buenas noticias de paz, la fe, la salvación, y la palabra de Dios son los elementos para que se confeccione una excelente armadura. La armadura debía servir de dotación para un soldado, como uno de aquellos soldados romanos del primer siglo que eran casi invencibles y que eran la extensión misma de la larga mano del emperador en cada provincia.

A un soldado usualmente lo querían sagaz,  letal, temerario. Todo eso podía ser bueno en un soldado de guerra, pero fácilmente se convertía en un símbolo de la mentira, la injusticia y la opresión. En contraste, un soldado armado de virtudes como la verdad y la justicia es otro, es un instrumento de paz, es totalmente distinto.

A los ojos de sus semejantes este soldado de la paz no tiene armadura sino armablanda: un delicado y fino vestido del mejor diseño y costura que a todos les queda bien.

Las buenas noticias de paz, el evangelio, son el calzado óptimo que permite tu mayor velocidad, que corras y anuncies con el mejor desempeño.

La justicia protege la vida. Si piensas en la justicia como la coraza, parte de la armadura que protege el tronco, estás protegiendo columna vertebral, pulmones, corazón, hígado, riñones, bazo; tantos órganos vitales. Y si piensas la justicia como parte de la dotación de vestuario que da Dios, no sólo eres justo sino que practicas la justicia y proteges vidas porque todos a tu alrededor se benefician por ello.

Te tienes que vestir por completo si quieres quedar en pie hasta el final como representante victorioso del Rey de los Siglos, es decir, como alguien que permitió que Dios diera vida eterna y paz a muchos porque usó bien su armablanda.

Delante del diablo, principados, potestades, dominadores de este mundo tenebroso y las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, el vestido de Dios es una armadura poderosa. Aquel que la tiene puesta es más que vencedor.

Pero como Dios no nos diseñó para estar viendo al diablo, a los demonios ni a gobernadores de las tinieblas sino que nos diseñó para ver a nuestro hermano; con nuestro hermano podemos concentrarnos en practicar la verdad, la justicia, en compartirle la buena noticia de que Dios nos salva. Podemos concentrarnos en ser llenos del Espíritu de Dios: en saber y hacer su palabra, en mantener nuestra fe en Jesús, ese será nuestro escudo; y en que su salvación esté clarita en nuestra cabeza.


Te invitamos a leer los siguientes pasajes bíblicos, la palabra de Dios se ve mejor guardada en el corazón que en la estantería de una biblioteca


Hemos estado desarrollando la serie como la senda del justo, la próxima será la cuarta entrega titulada: Camino Ejemplar. Esperamos contar con tu compañía en el estudio.

Vistámonos de este vestido del que nos dota Dios, su verdad, su justicia, su palabra, su salvación, la fe en Jesucristo, su Espíritu Santo, el evangelio; luego de hacerlo, todo en derredor lo agradecerá, será una victoria placentera y sencilla.

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