E Lecciones 056

¿Te has tenido que esforzar en dar un buen regalo? Que sea bello, útil, que le agrade a aquel a quien se quiere agasajar. El esfuerzo varía de acuerdo con la relación que haya entre el que da y el que recibe: cuando nos regalan la vida, al esfuerzo de nuestra amada madre le dicen dolores de parto.

En el caso del regalo más grande de Dios por el hombre, la salvación, el esfuerzo se llamó sacrificio, Jesús fue clavado en un madero para que fuéramos salvos, para darnos la vida. Si nuestra madre nos permitió la vida delante de los hombres, Jesús nos da verdadera vida delante de los hombres y de Dios.

Pero este regalo de Dios requiere ser distribuido casa por casa, hasta el último hombre de la tierra y sigue requiriendo esfuerzo. Ahora se necesita tu esfuerzo y el mío.

Pablo le escribió a Timoteo:

Hijo mío: Fortalécete en la gracia.


Y a continuación le compara a un instructor, a un soldado, a un atleta y a un labrador.

Todos estos: instructor, soldado, atleta y labrador saben lo que es esfuerzo. Primero el instructor que cuida que el mensaje se transmita puro a través de hombres fieles. Segundo el soldado que no se enreda en los negocios de la vida, está concentrado en hacer lo que su comandante diga; la causa y su reino son lo que importa por encima de su vida. Sigue el atleta que se somete al reglamento y la exigencia física de las competencias deportivas para recibir con honor su premio. Y por último el labrador que después de vivir las inclemencias del tiempo y luchar contra toda clase de amenazas al cultivo, es el primero en deleitarse con los frutos.

Esta gracia apasiona. Como el instructor ama lo que estudia, ama a los que aprenden con él; como el soldado ama su patria, como el atleta siente la satisfacción de su práctica, su progreso y su premio; como el labrador ama su tierra se afana por ella y se alegra por sus frutos. Mucho más esta gracia que nos ha traído tanta felicidad a nosotros y a los que la van recibiendo, nos apasiona e invita a ser más fuertes en ella.

La palabra de Dios nos da la energía suficiente para hacer lo que a Dios agrada, te sugerimos los pasajes siguientes, que son base del tema estudiado

La próxima será la quinta y última entrega de nuestro estudio Por Gracia, sólo estudiarlo ya es un regalo; al escribirlo se siente el poder de Dios vitalizando todo el ser con su gracia.

Somos los portadores de este regalo, esta gracia. Otros se han fortalecido en la gracia antes que nosotros, y con lo que entendemos de este regalo sabemos que vale la pena. La orden que Pablo le dio a Timoteo hagámosla nuestra. Toda nuestra fuerza e inteligencia en ello, en papel de instructor, atleta, o labrador, para que la vida eterna que el Señor da en Cristo Jesús alcance a todos.


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