E Lecciones 054

Nos escriben en el evangelio según Juan: ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Esas eran palabras que primero había dicho Dios por medio de Isaías como setecientos años antes. Y nos lo escribieron porque Jesús estaba mostrando ese brazo salvador de Dios: sus milagros, sus palabras todo ese amor, todo ese esplendor.

¿Pero te has detenido a mirar el brazo del Señor? Es un brazo muy potente y tiene músculos que vale la pena estudiar con todo el detalle posible.

Jesús exhibe el brazo salvador de Dios: vino al mundo y murió por nuestros pecados en la cruz, resucitó al tercer día. Luego el Señor continuó su obra salvadora presentándose a sus discípulos y dándoles su Espíritu Santo y los discípulos, entonces, salieron anunciando la buena noticia de que Dios sigue salvando. Los que han ido creyendo han sido bautizados en el nombre de Jesús y van repitiendo el ejercicio muscular.

Quienes hemos vivido ese poder salvador de su brazo, hemos disfrutado de una salvación que será magnífica en el futuro, pero que se vive desde el presente con amor, con una alegría infinita, con paz, con todas las herramientas para una vida plena de poder, con esa sensación y convicción de que así vale la pena vivir.

Como puedes ver, aunque todo el poder de este brazo es divino, los tendones de este brazo están hechos de hombre. Y para que puedas experimentar esa gracia que te salva, utilizas esa fe y agarras  la gracia: está escrito: por gracia sois salvos por medio de la fe y esto no es de vosotros, es regalo de Dios. ¡Compréndelo! Dios te está dando la salvación por medio de la fe; así dejas que él te salve por su gracia.

Otros de esos tendones hechos de carne en este brazo espiritual son nuestros hermanos. Dios nos salva a todos, somos guardas los unos de los otros. Él constituyó un cuerpo conformado por todos los salvos, por eso nos reunimos, estamos en comunión y nos cuidamos unos a otros. Más que un pueblo somos una familia y queremos que sea más grande, tú no puedes faltar en nuestra familia.

Por último, pero no menos importante en este brazo estás tú. Cuida de ti mismo, así como de lo que enseñas pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a tus oyentes. Sabemos que hay quienes después de haber recibido la gracia la han perdido; hay que cuidarse lo suficiente.

Te invitamos a leer los siguientes pasajes para que puedas comprobar que el texto es ajustado a la palabra de Dios:

  • Juan 12:38
  • Isaías 53: 1-5
  • 1 Corintios 15:3-11
  • Efesios 2:8-9
  • Génesis 4:9
  • 1 Timoteo 4:16

Estamos en una serie acerca del favor inmenso e inmerecido que hemos recibido de Dios: Por Gracia. Espera un número más de reflexión para disfrutar y agradecer juntos a Dios por su regalo.

Inició la presentación de este tema con la pregunta ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Has creído tú? Mantén tu convicción cada día, cree al anuncio que te libera y salva ¿Se te ha manifestado el brazo del Señor? Ejercita entonces sus músculos, deja que Dios te use para salvar y ser salvo, por gracia.

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