E Lecciones 050

¿Has visto cómo un niño hambriento busca el seno de su madre?  Y no sólo le busca cuando tiene hambre, también cuando tiene frío, incluso cuando sufre un dolor. Le busca, porque mientras lo hace, su madre le ofrece su calor, sus palabras y caricias. Esa voz de la mamá, esa leche tibia son el pequeño mundo con la temperatura y el olor perfectos.

Pedro escribió en una carta: Así, como los niños desean la leche; se ordena a quienes han gustado de lo bueno que es Dios,  que deseen la leche espiritual genuina.

No todos los bebés son alimentados con leche materna y ordenarles que la deseen no se puede. La orden de desear la leche espiritual genuina es para quienes han gustado el calor, olor, sabor, palabras, los favores del Señor.

Así como la leche materna es buenísima  para  la salud y el crecimiento del bebé, la leche espiritual  le da defensas, según escribe Pedro, para desechar lo malo, los engaños,  la hipocresía, la envidia,  el hablar mal de los otros.  Permite  que un  hijito de Dios crezca para salvación.

¿Un bebé sin alimentación y cuidados adecuados tiene oportunidad de sobrevivir?  El recién nacido percibe el peligro que le rodea. Buscar el refugio en el pecho de la madre es una reacción natural de supervivencia. Nosotros percibimos la maldad,  todo el peligro, en toda parte. Necesitamos  el reflejo espiritual de búsqueda de protección divina.

Esa orden que nos dice que deseemos la leche espiritual se parece a esa palmadita o remezón suave que da la madre a su criatura para que se despierte si está como perezoso, y beba la leche que le hace falta.

Insistió Pedro en que la leche fuera  genuina. Así que aunque tenga la marca: LECHE  ESPIRITUAL  puede no ser genuina ¿Qué cosas recibes como alimento espiritual? Dios te ha dado cerebro para examinar si es genuino. Si no lo es, no lo aceptes; te haría daño.

Nos hace falta la leche espiritual genuina, sin ella es imposible crecer, es imposible vivir. Y para recibir esta leche hay que primero desearla, luego  mirar con atención que  sea genuina y, claro, beberla, disfrutarla.

Siempre sugerimos seis pasajes de lectura,  uno para cada día de la semana, por ejemplo.  Esperamos  que  los examines, y  que la  genuina palabra de Dios haga crecer tu vida  

Continuaremos con ésta serie titulada Como niños. Esperamos que quieras acompañarnos y podamos juntos reflexionar sobre el sentido de ser como niños en el reino de Dios.

Te invitamos a ejercitar tus reflejos de supervivencia espiritual. Llora, pide que la leche espiritual genuina te sea dada y así crezcas fuerte, sano y salvo. Llora  a grito entero,  deseándola  de verdad. El frío y el peligro  huyen ante Dios ahora nadie,  aparte de él, tiene de esta leche.  Escucharás esa voz que reconocerás porque es única.  Porque así como el bebé reconoce  quién es su madre, tú reconocerás la voz y el abrazo de tu Señor.

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