E Lecciones 048

Estaba ya entrando la tarde cuando vi un grupo de varios hombres discutiendo entre ellos. No presté mucha atención, estaba ocupado ayudando a mi madre con el mercado para llevar a casa. Sin embargo, vi que uno de los hombres de este grupo me llamó, noté que era el que llamaban Maestro, el líder de todos ellos. Miré a mi madre quien asintió con su cabeza para que acudiera al llamado.


Lo que pasó después no lo comprendí. Él me tomó en sus brazos y me puso en el centro de todos. Calló a los que estaban con él, y habló sobre mí. Les dijo que ellos debían ser como yo, que si no volvían a ser niños, no iban a poder entrar al cielo con él. Mi madre me había hablado de aquel hombre, me había dicho que él era muy sabio y que sus enseñanzas siempre serían para el bien de todos.


¡Pero que loco! Pensé yo en ese momento, ¿Cómo quiere que estos hombres vuelvan a ser niños si ya están grandes? Creo que lo mismo pensaron ellos porque se quedaron en silencio y no volvieron a decir nada.

Yo no me quedé con la duda, le pregunté al maestro qué quiso decir. Él me dijo que los adultos no son tan confiados como los niños. Todo lo que los niños necesitan para confiar es una mirada de amor, en una demostración de amor como el de una madre que amamanta a su bebé, o un gesto de amor de alguien que esté cercano a ellos. No requieren una completa comprensión intelectual. Confían. Creen. Reciben el amor.


Todos debemos creer en Jesús con la fe de un niño. No necesitamos entender todos los misterios del universo, será suficiente saber que Dios nos ama, perdona nuestros pecados y nos quiere llevar a vivir con él. Debemos confiar en sus palabras con la sencillez y la pureza de un niño. Con una fe simple.

La Biblia nos muestra algunos pasajes donde se relacionan los niños con el propósito de Dios. Es importante que en un estudio personal podamos no solo leer, sino comprender lo que Jesús nos quiere enseñar.

  • Marcos 10:14
  • Mateo 18: 1-4
  • Mateo 19: 13-15
  • 1 Corintios 3:1-3
  • Marcos 9:36-37
  • Proverbios 4:3-4

Iniciamos hoy nuestra serie Como niños, dónde estudiaremos la palabra de Dios desde la perspectiva de los niños y lo que Jesús quiere que aprendamos de ellos. Una serie hecha para adultos, pero con el interés que sea compartida con niños, los hijos, los sobrinos, etc., y de esta manera, juntos crecer en conocimiento.

Jesús tomó un niño para enseñar a los discípulos, y a nosotros, una gran lección. Tenemos que ser como niños, debemos tener una fe tan sencilla que creamos a su palabra sin dudar, que estemos seguros que si él lo dijo lo cumplirá. Que seamos como niños, con un corazón humilde y sincero. Acerquémonos a Jesús, sentémonos junto a él, escuchemoslo, y creamos en lo que él nos dice, sin más. Como niños.


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