E Lecciones 046

El tiempo en el que el profeta y sacerdote Zacarías recibió la palabra de Dios fue un tiempo de reconstrucción de su nación, él aportaba en la restauración del templo, destruido a causa de la guerra; esto ocurría cinco siglos antes de Cristo.

En una sola noche, estando despierto Zacarías, vio ocho visiones. Aunque no es posible escribir aquí todo el detalle de aquellas palabras, sí podemos compartir algunas de esas palabras de esperanza con las que Dios consoló a aquellos hombres, y después se descubrió que no eran solo para ellos.

Zacarías decía que el Rey, Mesías salvador, vendría, manso; sentado sobre una asna y sobre un pollino hijo de animal de carga. Pasados quinientos años, Jesús daba a sus discípulos instrucciones precisas de que fueran por esos dos animalitos que estaban preparados; se cumplía la promesa dada y Jesús el Rey entraba a Jerusalén triunfante, manso, salvador.

A Zacarías le fue dicho que echara en el tesoro el valioso precio en el que fue valuado: treinta piezas de plata. Pasados quinientos años Judas entregó a su maestro, valorando su precio en esas treinta piezas de plata que Dios había anticipado al profeta.

Ese soldado frente a Jesús, en la cruz no sabía que a quien arrojaba su lanza y traspasaba no era un indefenso; la palabra a Zacarías había sido esa: harán duelo por el que traspasaron como el que llora a un hijo único que fallece.

Habrá una fuente a disposición de la casa de David para lavar el pecado y la impureza, se dijo a Zacarías. Luego Dios mostró que esa fuente está, también, a nuestra disposición.

Aunque se dieron más palabras a Zacarías en esa sola noche, no es suficiente toda una vida para contemplar esa esperanza que alentó a aquellos hombres que reconstruían su templo y su país.  Hoy este mensaje nos alienta a nosotros a que recibamos la vida en Jesucristo, nos convirtamos en templo del Dios vivo y lavemos nuestros pecados e impurezas en la fuente de su sangre que redime.

Hay esperanza mayor que la que usamos siempre. Cristo provee esperanza para esta vida y para la que viene, en victoria. Sus palabras se cumplen con la mayor precisión, él cuida de los más finos detalles. Jesús no deja nada al azar. Él nos da esperanza firme, cuida de nosotros.

Dios tiene palabras para nosotros, sus palabras pueden darnos esperanza; te invitamos a leer:

  • Zacarías 9:9
  • Mateo 21:5
  • Zacarías 12:10
  • Juan 19:37
  • Zacarías 11:12
  • Mateo 27:3

Por medio de los profetas ha sido el nombre de esta serie en la que tenemos la oportunidad de analizar la palabra que Dios ha revelado al hombre, ésta es la cuarta entrega, la próxima será la última de esta secuencia. Será una bendición estudiarla.


Toda actividad humana requiere esperanza. Con esperanza edificamos, sembramos, estudiamos, invertimos, amamos. La esperanza que se fundamenta en la palabra de Dios es maravillosa; decirlo es poco, lo mejor es vivirlo. Vive en la esperanza que da Dios, construye tu vida en él.