E Lecciones 044

¿Qué responderías si se te preguntaran qué hace un profeta? o ¿Cómo se podía distinguir un profeta verdadero de uno falso? y ¿Para qué hablaba un profeta?

Tal vez te hayas encontrado con alguien que cree que un profeta es una especie de adivino, y le has podido aclarar que esto no puede ser así: Dios reprueba toda práctica de adivinación, encantamientos, sortilegios; los agüeros, la astrología. No solo le resultan desagradables, sino abominables. Dios no aprueba que se consulte a los muertos. Nada de esto tiene que ver con la profecía.

El profeta genuino tenía las palabras de Dios en su boca y hablaba lo que Dios le mandara.

Hubo, una vez, una asamblea en el monte Horeb en la que se veía el fuego de Dios y se escuchaban sus terribles palabras de tal modo que los que estaban reunidos pensaban que iban a morir. Por eso pidieron que no se usara más esa forma de proclamación de la palabra; pidieron que interviniera un profeta.

A Dios le pareció bien y aseguró que les daría como profeta a Moisés. Vinieron, pasado el tiempo, los profetas. Pero ¿Cómo saber si eran verdaderos o falsos? Dios había dado la clave: atenerse a los hechos, los hechos debían corresponder fielmente a las palabras.

Se puede poner como ejemplo de la palabra de Dios dada a través del profeta, la ocasión en que, por causa del pecado, las serpientes habían mordido al pueblo con heridas mortales. Dios ordenó al profeta que levantara una serpiente de bronce (Nm.21:9) a ojos de todos para que el que levantara sus ojos y mirara la serpiente fuera sanado y viviera.

Las palabras fueron verificables en acciones no solo de ese momento ya que Cristo explicó que así como esa serpiente fue levantada en el desierto y los que la miraron fueron sanados así también Jesucristo sería levantado en una cruz para que todos aquellos que vean su obra salvadora: su muerte, sepultura, resurrección; en fe, sean salvos.

Respecto a la pregunta de para qué hablaba un profeta, las palabras de Dios retumban: Perfecto serás delante de Jehová tu Dios (Dt 18:13 R60). Sus palabras perfeccionan ¿Por qué conformarse con menos que la perfección?

Con seguridad te agrada la excelencia: en la comida que comes, en los productos que compras, la ropa que vistes, el transporte que usas, en todo. Pués en cuanto a Dios la perfección es el único camino posible y él lo tiene a tu disposición.

Te invitamos a leer la palabra profética más segura:

Es grato contar con tu compañía. La próxima entrega es la tercera de ésta serie Por medio de los profetas. Esperamos que ésta lectura, las anteriores y la venideras sean realmente edificantes para tu vida diaria.

Elevemos el alma en oración: Señor Jesús, gracias por tus palabras, gracias por haber usado a muchos hombres para anunciarlas ayúdanos a estudiarlas, entenderlas y vivirlas; a ser perfectos, por tu gracia, nada menos. Amén.

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