E Lecciones 040

Es cierto que Dios creó un día al hombre a su imagen, los hizo a su semejanza. Éste no es un hecho para un único momento ni para un único hombre, ya que para Dios no importa el tiempo, y el Señor tampoco creó a un sólo hombre.

De lo que el hombre sí se ha dado cuenta, pronto, es que así como el creador hace su divina voluntad con su creación, también el hombre ha tenido libertad de acercarse o alejarse del molde del que fue tomado.

Dentro de los hechos de buena voluntad de Dios para acercarse al hombre se cuenta cuando él ordenó a Moisés que erigiera la tienda en el desierto:

“lo harás conforme al modelo de la Morada y del mobiliario que voy a mostrarte.”

Era una tienda semejante, a primera vista, a las demás del desierto, pero por dentro era preciosa. Y lo mejor: la gloria de Dios, su presencia y su perdón estaban disponibles para el pueblo de Israel, pues, el Señor habitaba con su pueblo y él era su Dios.

Sin embargo, había mejores noticias, Dios no es Dios de un sólo pueblo. Y por eso erigió una nueva tienda para todos los pueblos. Hizo su tabernáculo entre nosotros, y vimos su gloria. Habíamos leído del hombre semejante a Dios, pero ahora veíamos que Dios habitaba entre nosotros hecho hombre, Jesús, lleno de gracia y de verdad.

Ahora todos tenemos la gloria, la presencia y el perdón de Dios disponible en Jesucristo que puede habitar por la fe en nuestros corazones. Estamos en libertad de acercarnos a Cristo y ser en verdad semejantes al que nos hizo. Si antes el pueblo se levantaba e iba a una tienda, ahora nosotros podemos ser por entero de Cristo.

La vida que por fuera parece semejante a la de todo hombre, por dentro se vive en gozo, en paz con Dios y con todos, se vive en esperanza. Con una vida así se pregunta uno ¿cómo fue posible vivir alejado de tantas cosas preciosas? ¿Por qué no había usado mi libertad para acercarme a Cristo?

Te invitamos a leer los siguientes pasajes que te pueden ser útiles para verificar si lo que aquí está escrito está ajustado a la verdad.

Hemos estado estudiando cómo Dios ha habitado entre nosotros, y nos ha demostrado su amor. Sigue acompañándonos en este recorrido que, estamos seguros, será de bendición para nuestras vidas.



Te invitamos a acercarte a la tienda del encuentro con Dios. Acércate al Señor Jesús que te invita a que voluntariamente aceptes que él forme su imagen en tu vida, esa imagen de santidad de amor de gozo, y de todo lo bueno; una forma de vida en paz que ni siquiera te imaginas que exista.

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