E Lecciones 035

Todos tenemos algo de lo que no nos sentimos orgullosos. Hemos generado dolor en algunos, hemos roto promesas, hemos mentido de la forma más vil. Hemos hecho lo que no es correcto. Pero, no somos los únicos. Hay héroes que también se han equivocado.

Noé nunca se sintió orgulloso de haber caído en el licor, y exponerse ante su hijo. Sara nunca se sintió orgullosa por haberse reído de la promesa de Dios. Jacob nunca se sintió orgulloso por haber robado la herencia a su hermano.

Sansón nunca se sintió orgulloso de haber entregado su corazón a una mujer filistea. David nunca se sintió orgulloso de haber mandado a asesinar a Urías para poder quedarse con su esposa. La lista puede continuar, y todos ellos están en el museo de los héroes de la fe de Hebreos 11.

Con su mención el escritor bíblico no está afirmando que fueron hombres intachables. Nos está diciendo que su confianza en Dios les permitió arrepentirse de su error, y volver a Dios. Creemos en Dios para alcanzar perdón por nuestros pecados. Pero si por alguna razón nos equivocamos, abogado tenemos ante el padre, a Jesucristo el Justo.

La confianza puesta en Cristo nos debe motivar a llevar una vida en santidad, entendiendo que somos barro, y que en nuestras imperfecciones él se glorifica. Un héroe de la fe no es quien gana la guerra sin nunca caer, es quien persevera, es quien toma la mano del maestro cuando cae, se levanta, y continua.

Si los personajes de los que hemos hablado no se hubieran levantado por haber pecado, no estarían serían testimonio para nosotros. Si has caído y crees que no te puedes levantar, hoy la mano de Cristo está tendida para tí. Confía en él. Permite que él obre en tu vida, te restaure, y te convierta en un héroe de la fe.

Tú fe en Dios se hace más fuerte cada día solo si estableces una relación directa y continua con él. El estudio bíblico y la oración son fundamentales. Te invitamos a estudiar:

Seguimos avanzando en la serie: Héroes de la fe. La bondad de Dios es evidente en la vida de quienes confían en él. En nuestras próximas entregas conoceremos otros testimonios de quienes confiaron en Dios.

El heroísmo de quienes creyeron en Dios no estuvo en sus vidas, estuvo en la confianza puesta en las promesas de Dios. Errar es de humanos; arrepentirse y vivir en santidad es de hombres y mujeres que han puesto su vida en manos de Dios. No trates de vivir en santidad para agradar a Dios, tu le agradas cuando depositas en él toda tu fe, entonces vives en santidad. Si lo haces serás un héroe de la fe.


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