E Lecciones 032

Y así como la gratitud es medicinal, la ingratitud es venenosa. En la carta que escribió Pablo a los Romanos, en el capítulo uno, se lee que aquellos que habiendo conocido a Dios y no le dieron ni gracias ni gloria, fueron entregados por Dios a la impureza a causa de sus íntimos torpes deseos de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos.

Aquellos que empezaron con la ingratitud y falta de reconocimiento a Dios fueron conducidos luego a la especulación y al desacierto.

La desorientación fue generalizada, y el culto al Dios creador fue cambiado por el culto a las criaturas. Esos hombres fueron medidos con la calidad de sus convicciones y al no poder ver más allá de sus narices lo primero que encontraron deteriorado fue el culto. Ahora bien, el culto, con ceremonia en tiempo y lugar específico, tiene su fruto primero en el cuerpo para luego quedar disponible a todos.

En consecuencia aquellos hombres que quedaron sin reconocimiento y gratitud a Dios cayeron en gran degradación.

No solo eso. También, fueron entregados por Dios a una mente reprobada. Para explicar la expresión mente reprobada se expone una lista: llenos de injusticia, maldad, codicia, malignidad; están llenos de envidia, homicidios, discordias, fraudes, perversión; son difamadores, calumniadores, enemigos de Dios, soberbios, arrogantes, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, sin juicio, desleales, crueles, despiadados.

Y aquellos hombres entendían el pronunciamiento de Dios: los que practican tales cosas son dignos de muerte; no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Se aprueba, por parte de las autoridades, día tras día el matrimonio entre homosexuales, así como que adopten hijos. Hoy nuestra sociedad está igual que la sociedad romana de la época de Pablo. El hombre, por desconocer a Dios ha caído en sus más bajos instintos. El pecado se ha desbordado. Ante ésta situación el mensaje poderoso del evangelio tiene vigencia. La vida que experimentan quienes vienen a la vida por fe, es una vida agradecida.

¿Por qué no zafarse de esa desgracia y volverse a Dios para darle las gracias y rendirle culto verdadero? La buena noticia, o el evangelio, es que Dios ha mostrado su poder para salvar a todo aquel que crea. Aunque éramos dignos de muerte Cristo murió en la cruz del calvario por nuestros pecados y resucitó al tercer día. Él nos habilita para vivir una nueva vida santa y en su voluntad.

Te invitamos a tomar un tiempo para leer los siguientes pasajes bíblicos

  • Romanos 1:18-32
  • Romanos 12:1-2
  • Colosenses 1:3-6
  • Mateo 11:25
  • Gálatas 5:16-26
  • 2 Timoteo 3:1-5



Hemos llegado al final de esta serie sobre la gratitud. Una oportunidad para recordarnos que la gratitud es una forma de vida más que saludable, indispensable; máxime delante de Dios.





Eleva una oración de gratitud delante de Dios por sus favores recibidos, ofrece tu vida como un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es tu culto racional así no serás como es el mundo y así la transformación y renovación de tu mente te hará comprobar cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto.


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