E Lecciones 029

Nos enseñaron esas dos frases muy pronto en la vida: por favor y gracias. Y si se lo piensa un poco, estas palabras hacen más fáciles millones de cosas cada día: nos conectan, nos hacen más conscientes de los beneficios recibidos, y son constructoras de paz.

Yo no sabía, no había pensado lo suficiente; ahora estoy convencido de que uno de los lugares más bonitos del mundo es esa mesa provista con alimentos donde un grupo de amigos, hermanos, familiares, compañeros, se reúne, comparte y eleva una oración de gratitud a Dios.

Hubo hace mucho tiempo unos hombres que caminaban hacia Emaús, con enfado y tristeza porque Jesús había muerto crucificado y ellos esperaban que él les libertara y les hiciera un pueblo glorioso. Un hombre se puso al lado de ellos en el camino y se unió a la conversación. Al principio el hombre parecía, por lo menos, desinformado: no sabía ni lo que había acontecido. Pero ese hombre empezó a explicarles que todo eso había sido anunciado de antemano, era la manera como Dios mismo les estaba salvando.

La charla se prolongó y al llegar a la aldea el hombre iba a seguir de largo pero, como todo estaba tan bueno, le invitaron a casa y empezaron a alistar esa mesa con alimentos: la charla no paraba. Me la imagino a veces con risas, preguntas, aclaraciones y ¿por qué no? alguna discusión acalorada.

Pero el momento de agradecer llega, y el invitado es elegido para que haga ésta parte: el hombre toma el pan, lo bendice, lo parte y lo entrega. Ahora sí reconocen al hombre, era Jesús. Y en ese momento se desapareció de su vista.

Lo que no pudieron entender con muchas palabras lo vinieron a entender en el sencillo acto de gratitud por los alimentos.

Claro que se puede dar las gracias por las manos que prepararon el alimento con amor, el trabajo de los que consiguieron el dinero para comprarlo, por la lluvia, el sol, la sabiduría que ha sido requerida, en toda obra y palabra e incluso la tolerancia que hicieron posible la reunión.

Gracias por el pan en la mesa y por Jesucristo que es el pan de Dios que descendió del cielo. Gracias por las infinitas razones que hay para dar gracias.

Te invitamos a comer pan de lectura diario en los siguientes pasajes bíblicos:

  • Lucas 24:13-35
  • Mateo 26:26
  • Colosenses 3:15
  • Salmo 75:1
  • 1 Corintios 11:24-26
  • Romanos 1:20-31

En esta serie acerca del agradecimiento nuestra próxima entrega tendrá por título: Canto de Gratitud

¿Cuántas veces en la vida habremos pronunciado la palabra gracias? Sé que son muchas pero valdría la pena incrementar en gran manera ese número, en cantidad y en calidad. Sí, en calidad, porque significaría valorar en mejor medida los beneficios que Dios ha dado, esas palabras y regalos que encienden el corazón.

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