E Lecciones 028

La vida no había sido nada fácil para él. Ser un enfermo de lepra no sólo representaba un mal estado físico sino un pésimo estado social. Nadie podía tocarlo, vivir con él, o darle de comer.Había tenido que salir de su casa, y convertir una campana en su acompañante continuo mientras gritaba ¡Soy leproso!

Sus amigos de travesía eran otros leprosos como él, que con el tiempo se convirtieron como en una familia. Comían juntos, compartían juntos, se apoyaban los unos a los otros. De uno de ellos fue la idea de ir a donde Jesús estaba, él sanaba a los enfermos.

Ese día sus campanas sonaron con más fuerza. Él, y nueve compañeros más, desde la distancia gritaron: “Maestro, ten compasión y sánanos”. La respuesta no se hizo esperar. Jesús les pidió que fueran al templo y que pidieran a los sacerdotes los miraran para asegurarse que estaban totalmente sanos. Los diez corrieron, y en la carrera fueron sanos.

El protagonista de esta historia al verse sano regresó a donde Jesús. Quien hacía tan solo unas horas estaba pidiendo compasión, ahora gritaba: “Gracias, Dios mio, muchas gracias”. Cuando llegó ante el maestro, se arrodilló, puso su cabeza en tierra y dio gracias. Jesús le recibió y resaltó que tan solo uno de los diez había regresado a dar gracias.

Cada día recibimos mil bendiciones de Dios. Su salvación, su misericordia, su amor, su justificación, su consuelo, su compañía, y muchos otros regalos nos son entregados, y lo único que él espera recibir es un grito de gracias, como lo hizo el leproso que fue sano.

Ser agradecido no es más que la respuesta a un regalo inmerecido. Es lo que recibimos por nada lo que debe generar en nuestro corazón un sentido de gratitud hacia quien nos brinda todo.

Te invitamos a tener unos momento diarios de devocional con Dios. El estudio de la palabra de Dios y la oración te permitirán crecer en tu vida cristiana. Compartimos contigo seis pasajes bíblicos que hablan sobre la gratitud. Léelos y da gracias a Dios por lo que él ha hecho por tí.

A partir de esta entrega iniciamos una nueva serie titulada: Dios mio, muchas gracias. Te invitamos a seguir leyendo Elecciones y a compartirlo con otras personas. En la próxima entrega hablaremos sobre las razones que tenemos para ser agradecidos con Dios.

A diez hombres les cambió la vida de un momento a otro; su encuentro con Jesús les dio la sanidad, pero de los diez sólo uno regresó a dar las gracias. El afán de este mundo y la necesidad de disfrutar lo que necesitamos nos llevan a olvidar ser agradecidos. Esta es la oportunidad de decir: Gracias, Dios mio, muchas gracias.

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