E Lecciones 025

Se acostumbra en oriente que la noche en que se realiza la fiesta de matrimonio se haga un gran desfile de camino a la casa del festejo ¿Quién está invitado a la boda? Todo aquel que disponga de una lámpara o antorcha encendida para alumbrarse en las oscuras calles podrá unirse al grupo al momento en que este pase. Sin la lámpara encendida se sobreentiende que no se participará del desfile ni se entrará a la casa del novio.

Claramente esa también era la costumbre hace unos dos mil años cuando Jesús enseñaba acerca de su reino. Él hablaba en privado a sus discípulos acerca de su venida y les comparaba su venida con esa bonita celebración de unión matrimonial.

Diez señoritas se habían puesto de acuerdo para ir a la fiesta y alistaron sus lámparas para participar de la celebración. Sin embargo hubo cinco de ellas que no tomaron el aceite suficiente que servía de combustible para usar las lámparas en el evento. Sin aceite no habría ni procesión ni fiesta para ellas.

Entrada la noche todas estas damas se durmieron. Entonces se escuchó el anuncio: viene el esposo salid a recibirle. Las cinco señoritas sin aceite suficiente vieron que sus lámparas se apagaban, así que pidieron aceite afanosamente a sus compañeras de vigilia; pero darles de su aceite era sencillamente imposible, así que la solución fue ir a comprar.

Se aventuraron en la oscuridad tan rápido como pudieron para comprar el aceite. Cuando regresaron llegaron a la casa del novio y llamaron a la puerta; desde dentro se escuchó la voz devastadora: No os conozco.

Los demás habitantes del pueblo por lo menos nunca quisieron ir a la boda. Pero ellas, ellas sí querían estar y tenían lista la lámpara. ¡Qué triste fue no haber alistado el aceite suficiente!

Esto hay que pensarlo aquí, en privado. Hay quienes jamás se han enterado de que el Rey viene, Cristo viene, y perderse de la boda resulta menos trágico para ellos. Pero nosotros sabemos y queremos estar ¿Por qué no alistar lo suficiente? El Señor es bueno y es el único que provee del aceite, en abundancia, para que al anuncio de su regreso salgamos con gozo a su encuentro.

Te invitamos a continuar este estudio con los siguientes pasajes bíblicos y con la lectura de un texto que muestra algunas costumbres de las tierras bíblicas que permite entender ciertos pasajes bíblicos relacionados con matrimonios


  1. Mateo 25: 1-13

  2. Efesios 5: 11-20

  3. Lucas 12: 35-48

  4. 2 Timoteo 4:8

  5. Juan 3:34

  6. Juan 14:3

Wight, Fred H, Usos y Costumbres de las Tierras Bíblicas: Editorial Portavoz 1981.

Seguiremos estudiando las parábolas de Jesús. La palabra de Dios es refrigerio para el alma, su enseñanza siempre es nueva y fresca.

El aceite que Dios provee para nuestras vidas nos permite tener una forma distinta y precisa de interpretar la realidad. Es la garantía de tener luz en medio de un mundo tenebroso, nos da esperanza y alegría aunque el sueño pesado nos abrume ¿hace falta aceite para unirse a la comitiva que entrará a la boda del amado novio? Este es momento oportuno para aprovisionarse

Versión para descargar / Regresar