E Lecciones 024

¿Cómo es posible que Jesús hable con pecadores y hasta se siente a la mesa con publicanos? La pregunta incisiva la hacían los que se creían buenos: fariseos y publicanos. Jesús,  que sabía lo que murmuraban,  les dio una lección por medio de tres historias.

Un hombre tenía cien ovejas.  Eran su más preciado tesoro.  Un día al contarlas, le faltaba una. Con la preocupación de su oveja,  deja en el redil a las 99 y sale en busca de su oveja perdida.  La encuentra.  Regresa a casa,  y organiza una comida con sus amigos para celebrar que encontró a su oveja.

Otra historia.  Una mujer tenía diez monedas, pero perdió una de ellas.  Barrió toda su casa buscando la moneda perdida, hasta que la encontró.  Luego llamó  todos sus vecinos y organizó una fiesta para celebrar que ya tenía toda sus monedas.  

La última historia.  Un padre de familia tenía dos hijos.  Uno de ellos pidió su herencia y se fue de casa.  Durante mucho tiempo el padre de familia miraba al horizonte esperando el regreso de su hijo. Una mañana lo vio llegar.  La felicidad llenó su corazón.  Salió a su encuentro,  lo abrazó y lo besó.  Luego organizó una fiesta para celebrar que su hijo perdido había regresado.

Esta historia termina con el enojo del otro hijo quien se disgustó por la fiesta y la comida.  El padre le dijo: todo lo mío es tuyo y  siempre puedes organizar comidas, pero tu hermano estaba perdido y ha regresado. Debemos celebrar.

Quienes escuchaban a Jesús se sintieron identificados con el pastor,  la mujer,  y el padre de familia quienes encontraron lo que estaba pedido y organizaron una comida para celebrar.  En el cielo hay una fiesta cuando un pecador se arrepiente. Jesús come con pecadores porque son ellos quienes lo necesitan,  su arrepintiendo es objeto de celebración.  

Nuestra actitud con quienes no conocen a Cristo debe ser igual a la Jesús. La misión de la iglesia está en buscar los perdidos y celebrar su regreso. ¿Buscas a los perdidos?

Enseñaba por parábolas es la serie que estamos desarrollando.  Te invitamos a seguir descubriendo las enseñanzas de Jesús. El próximo domingo otra verdad por medio de una parábola.

Si eres seguidor de Cristo es bueno que recuerdes que tu misión es anunciar la verdad a los perdidos y a celebrar su regreso. ¿Anuncias con tus palabras y actos el evangelio de amor?

Si tu vida está lejos de Dios  como la oveja que dejó el rebaño,  la moneda perdida, o el hijo que se fue de casa, es bueno que recuerdes que Jesús te espera y hará una gran celebración por tu regreso. Regresa a casa.

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