E Lecciones 021

Jesús estaba en Jericó,  a solo 34 km de Jerusalén, y muchos de los presentes en ese momento con el maestro  tenían la idea de que Jesús iba a hacer un movimiento político o religioso para implantar su reino, dando la libertad a  su gente del imperio romano. Habìa mucha expectativa.

En efecto pasó algo: Jesús alzó su voz y refirió una parábola en la que aclaró cómo se establecería el  Reino de los Cielos.

Era la historia de un hombre noble que tenía que viajar para ser investido como rey, y a su partida  dio un capital a diez servidores para generar ganancia. Los conciudadanos del noble  no le querían como rey e hicieron lo que más pudieron para impedirlo.

El capital  consistía de una mina,  cantidad de dinero equivalente a tres meses de salario de un hombre. Al regreso del rey  cada uno de los servidores rindió cuentas: el primero entregó a su Señor diez minas de interés y el rey le entregó  diez ciudades, el segundo ganó cinco  minas y recibió cinco ciudades; otro había guardado la mina en un pañuelo: no había producido nada;  no  quiso arriesgar el capital porque, según él, su Señor era duro. El rey lo juzgó por sus propias palabras y ordenó que se le quitara la mina  y que ésta fuera entregada  al que tenía diez, y explicó: al que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. Además, ordenó dar muerte a los que no querían su reinado en  ellos.

En el lugar había un hombre que tenía  su vida reflejada en la parábola entre los que invirtieron bien la mina: Zaqueo, un cobrador de impuestos   que ese día  había hecho el  mejor negocio de la vida:  se había subido a un sicómoro para ver pasar a Jesús. El Señor se  le acercó y le dijo que se apresurara y bajara porque había llegado la salvación a su casa, Zaqueo, sin dudarlo, bajó rápidamente, y  la presencia del maestro más unas pocas palabras lo llenaron  de gozo, entonces  se puso de pie y  su  corazón estalló: Señor: la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devolveré  cuadruplicado.

Zaqueo había tenido grandes sumas de  dinero pero ahora estaba lleno de algo realmente valioso:  amor y  bien en el alma, y la necesidad de  compartirlo.

Cuando Jesús se nos acerca y nos llama, la salvación llega. Reaccionamos y no podemos encubrir como en un pañuelo lo que él nos da.

Te invitamos a continuar este  estudio bíblico:

  • Lucas 19
  • Mateo 25:14-30
  • Salmo 119:72
  • Mateo 25:1-13
  • 2 Corintios 4
  • Gálatas 6:9

Seguiremos  en la serie: Enseñaba por Parábolas. Sabemos que una parábola es la narración de un suceso fingido del que se deduce una verdad importante.

El Señor Jesús es este rey anhelado que dota a sus ciudadanos de capital que  produce ganancia verdadera, beneficiando  todo en derredor.. Ser improductivos o constituirse enemigos del Señor  es mal negocio así que recibamos con prontitud  al maestro y su salvación en casa,  llenemos nuestras arcas de capital imperecedero.


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