E Lecciones 019

Jesús se había apartado solo a orar y ellos, sus discípulos, se admiraban de la forma como su maestro oraba; él sí sabía orar. Además había cierta competencia con los discípulos de Juan y de momento ellos, los primeros, iban más bien perdiendo, así que querían acabar con eso. Los discípulos de Jesús querían aprender a orar. Apenas regresó el Señor de orar le solicitaron con avidez que les diera la lección de cómo orar.

El maestro se dispuso  a enseñar una de las lecciones más difundidas de toda la historia. Cuando  oren digan:  Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

Pero, ¿cómo podían faltar parábolas para ilustrar  una de las más afamadas lecciones?: la de aprender a hablar con Dios.  Estaban los doce prestando la mayor atención posible y  el jardín con sus aromas y sonidos  servía de aula en esa escuela.

En la primer parábola de la lección,  Jesús les relato de un hombre que  fue a pedir pan  a media noche donde un amigo para atender a una visita y  el mencionado amigo se levantó  a darle el pan no tanto porque le interesara el visitante  sino porque quería que se fuera ya y le permitiera dormir a él y a su familia. A veces nos hacen favores para que no seamos  una   molestia  pero Dios nos concede todo su favor porque nos ama y antes  nos invita a pedir, buscar, y llamar a la puerta con garantía de que él dará, que  hallaremos y que nos abrirá la puerta.  

El maestro continuó dando parábolas para que sus discípulos entendieran mejor la lección de cómo orar. El jardín parecía estar en silencio, como si los árboles y las aves  también quisieran aprender.  ¿Qué padre de ustedes le da una piedra al hijo que pide pan? ¿o le dará serpiente en lugar de pescado? ¿o cuando le pida huevo le dará un escorpión? Si los padres saben dar buenos regalos a sus  hijos, con mayor razón Dios dará su Espíritu a los que se lo pidan.

Sí, el  Espíritu de Dios, su  mayor dádiva: con el que se llena el alma de gozo y las palabras de  oración fluyen de manera natural.  Comunicación entre los mejores amigos. El jardín  donde el maestro hablaba se transformó entonces en el paraíso.

Te invitamos a disfrutar de los siguientes pasajes bíblicos:

  • Lucas 11: 1-13
  • Lucas 18:1-8
  • 1 Tesalonicenses 5: 16-18
  • Apocalipsis 5:8
  • Cantares 2:14
  • Salmo 32

En el Salmo 78:2 está escrito que el Cristo hablaría en parábolas; continuaremos estudiando  otras parábolas para aprender profundas verdades desde la antigüedad, que Dios nos enseña hoy.

Entra al jardín, disfruta del paraíso de modo que  el Espíritu de Dios inunde tu alma haciendo que  las palabras, las canciones o el silencio fluyan de la comunión entre el Señor Jesús  y tú.

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