E Lecciones 012

Al Señor lo tenían amenazado de muerte, pero era amigo de la familia. Si venía a Betania habría problemas,  era una amenaza seria y  las autoridades habían hecho saber claramente sus intenciones a todos.  

Marta, a pesar de todo, era una buena creyente. Sabía que Jesús era el Cristo, sabía que Dios había cumplido su promesa de salvación a través de él; sabía que en el día final, cuando resucitarán los muertos, su hermano Lázaro resucitaría habiendo visto al Cristo. Pero de momento su hermano llevaba cuatro días muerto, sólo quedaba llorar y reprochar: Si el Maestro hubiera estado, no habría ocurrido esto.

María, por su parte, fue la que (días después) ungió al Señor con ese perfume de nardo puro, con toda su gratitud, con esas lágrimas felices porque él era el Cristo, el Dios que salva, que dice esas palabras indescriptibles y que es amigo. Pero ahora sus lágrimas eran muy tristes, de momento su hermano Lázaro llevaba cuatro días muerto. El Maestro no pudo estar, era justo reprochar: si hubieras estado todo habría sido distinto.

Jesús había recibido el mensaje de urgencia de la familia:

Señor, aquel a quien amas está enfermo.

Atentamente, Marta y María


Pero Jesús sabía lo que iba a hacer y sabía cuándo hacerlo. Él amaba a sus amigos  y cuando llegó y vio a todos llorando;  se estremeció y lloró con ellos.

Pero el Maestro además de entender todo el dolor, puede consolar y resolver  aún lo peor, aún la muerte.  Así que con voz fuerte y clara en presencia de todos exclamó: Lázaro ven fuera y así lo resucitó.  

El gozo en la casa era increíble, María, Marta, Lázaro, los que habían venido a dar condolencias todos reían y  lloraban de alegría.  Jesús no resucita los muertos solo en el día postrero; ahora también. Su salvación tiene cobertura sobre cualquier problema, es desde  ahora; su amistad se puede encontrar aquí. ¡Qué amigo! ¡Qué amor! ¡Cuánto poder!

La palabra de Dios da vida, nutre el alma. Compartamos estos pasajes bíblicos durante esta semana:

  • Juan 11:1-44
  • 1 Corintios 6:14
  • Juan 15:15
  • Isaías 43:4
  • Santiago 2:23
  • 2 Timoteo 4:1

Hemos llegado al final de este recorrido por los signos que se encuentran en el evangelio según Juan. El ánimo ha sido conocer a Jesús y creerle; esto  es alimento para el alma que impulsa a honrarle. La próxima unidad temática tratará acerca del nombre de Dios. Esperamos contar con tu compañía.


Convertirse en amigo de Jesús es un proceso que el mismo Señor inicia y facilita. Puede que tengas una amistad con él desde hace tiempo o que esta lectura sea una oportunidad más que él te extiende para establecer y afirmar dicha amistad. En cualquier caso él hace maravillas que exceden lo que nosotros esperaríamos de su parte, esa es una de las razones por las que su amistad es tan fascinante. ¡Gloria a Dios!