E Lecciones 010

El día había sido largo, Jesús había provisto alimento para toda esa multitud y la euforia de todos era atronadora. Sin embargo, algo no encajaba bien en todo esto tan bueno, eso de que Jesús hubiera provisto, casi de la nada, alimentos para los más de de cinco mil  terminó en que al Señor Jesús querían hacerle rey y que eso así no era: en eso no consistía su reino y la mayoría estaba entendiendo mal la señal; razón por la cual Jesús huyó al monte solo mientras sus discípulos huían en la barca hacia Cafarnaún.

Así, pues,  entre el desconcierto de haberse tenido que separar en la huida, la oscuridad de la noche y esa alegría  de ver señales  prosiguieron estos hombres esa jornada de navegación que les era conocida. Pero, como si no estuviera movida la noche, se levantó un recio viento que encrespó las olas; ya no pensaban en nada, lo importante ahora era lidiar con el mar y la barca. Lo que no era para nada conocido fue lo que vieron a continuación.

Alguien se aproximaba caminando sobre las olas, era Jesús, y el miedo de todos a bordo de la barca era infinito. El que se había ido ahora había vuelto ¡y de qué forma! esto, obviamente, no les había pasado jamás.  Ahora sí se acordaban de lo que había pasado y todo tenía más sentido, pero es que esto no era con la multitud; lo estaban viendo ellos: los doce aprendices de Jesús.   La voz de Dios les respondió y les quitó las dudas: Yo soy, no temáis.

Ellos con gozo le invitaron a la barca. Todo había pasado, una lección más había sido aprendida y enseguida habían llegado sanos y salvos.

El reino de Jesús domina sobre todo,  a su llegada  y a su voz  los navegantes estuvieron seguros. La llegada de Jesús, el soberano de todo, que viene a nuestro encuentro, disipa el temor; recibirle con gozo y oirle  es llegar, en paz, a ese destino ansiado.

  • Juan 6
  • Salmo 103:19-22
  • Isaías 9:6-7
  • Mateo 14:22-33
  • Isaías 52:5-7
  • Salmo 104

En esta entrega hemos estudiado la quinta señal mostrada por Jesús en el evangelio según Juan,  un signo que nos ayuda a ver que él es el Mesías salvador; creyendo en él tenemos vida eterna. La próxima entrega contendrá  la sexta señal del libro de Juan ¿Sabes cuál es?


La euforia o la monotonía pueden distraernos de modo que no apreciemos la grandeza del que hace las señales ¿Qué es lo verdaderamente importante? De seguro no entendemos en toda su plenitud la obra de Cristo, pero al menos conviene que apreciemos que él es soberano de todo y que  darle la bienvenida a nuestra vida es nuestra paz; la garantía de llegada a puerto seguro.