E Lecciones 008

Había allí, en Betesda, una esperanza remota; buena parte de los treinta y ocho años de su vida había sido esperar enfermo esa muy remota esperanza. Además se requería de un hombre que lo ayudara y no lo había. Cuando, de repente, Jesús le pregunta ¿Quieres ser sano?  él enseguida responde: Señor, no hay un hombre que me meta en el estanque, no hay un hombre que me ayude.

Jesús  le dice al enfermo: levántate, toma tu camilla y anda. Y ante la palabra divina el hombre fue sano. Salió por las calles con su camilla al hombro y ni siquiera se enteró de quién le había sanado, de hecho; cuando las autoridades religiosas le preguntaron indignadas por qué llevaba una carga el día de reposo, día sábado, él no pudo decir el nombre del que le había sanado y dado la instrucción de llevar a cuestas el símbolo de la liberación de su pesada carga, tantos años de enfermedad.

No se dio cuenta de quién le había ayudado, seguía como sin tener quién le ayudara. Entonces el Señor Jesús  le encontró nuevamente para auxiliarle y estando en el templo le dijo: no peques más para que no te vengan cosas peores; pero él no entendió, no conoció a Dios que venía como hombre, él hombre que esperaba,  que le quería ayudar; y se apresuró a delatarle ante las autoridades  ¡¿Cómo es posible que se ayude a alguien el día sábado?!

El día sábado era para el hombre, para darle descanso y ayuda a este; salvarle de su enfermedad, de su pecado; que no vinieran cosas peores ¿Necesita el inmutable, que no desfallece con cansancio; un sábado para descansar?  

Esa indignación que han tenido muchos diciendo que Jesús  siendo hombre se hace Dios es infundada:  Jesús es aquel que siendo Dios se hizo hombre, el hombre que por tantos años de desdicha estábamos esperando que nos ayudara.

Te invitamos a leer las siguientes citas. Toma tu tiempo para profundizar en grata lectura bíblica:

  • Juan 5
  • Juan 20: 30-31
  • Isaías 40:28
  • Marcos 2:27
  • Hebreos 4:3
  • Génesis 2:2

En este estudio de las distintas señales mostradas por Jesús en el evangelio según Juan conocemos a Dios, a Jesucristo, y su interés por el hombre. La próxima entrega contendrá  la señal: multiplicación de los panes. Tenemos la certeza que nos será de bendición.


Algunas esperas son tan largas y extenuantes que cuando llega lo que estábamos esperando  ni siquiera nos damos cuenta. La llegada de Jesús a nuestras vidas excede a la forma como creíamos que sería, su ayuda es mucho mejor que todo lo que podíamos  imaginar.  Nuestra oración a Dios es que esa respuesta nuestra sea para identificar que su ayuda proviene de los cielos, que queremos correr a darle gracias,  gloria y alabanza; que nunca sea nuestra respuesta para traicionarle.